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Historia

¿Qué es el Feng Shui - Breve historia?


Es el antiguo arte chino de la colocación. Piense en él como si se tratara de la acupuntura para un edificio. Igual que el acupuntor ajusta la energía del cuerpo con agujas, el practicante de feng shui utiliza objetos para redirigir el flujo de energía en un entorno, tanto interior como exterior. Las habilidades del acupuntor dan como resultado un paciente sano; los esfuerzos del maestro de feng shui crean un entorno equilibrado y saludable. Las aportaciones de ambos influyen de modo inconmensurable en la calidad de la vida humana.

En otras palabras, el feng shui es un sistema para disponer los objetos de su entorno de tal modo que estén en armonía y equilibrio con la naturaleza. Cuando nuestro entorno está tranquilo y en armonía con las grandes fuerzas universales, también nosotros lo estamos. Y con nosotros, nuestra vida.
Los principios del feng shui pueden aplicarse a la ubicación de un jarrón de flores o al trazado de todo un plan arquitectónico. Con un feng shui adecuado, podrá inclinar la balanza de su vida hacia el éxito económico, las mejores relaciones o una mayor creatividad, con independencia de cuáles sean sus objetivos. A medida que vaya conociendo el feng shui y empiece a poner en práctica sus técnicas, dispondrá de mayor control sobre su vida y sacará más partido a sus esfuerzos personales y profesionales.

En chino, las palabras feng shui significan «viento y agua». Estos dos elementos representan una metáfora del poder de la naturaleza en nuestro mundo y nos recuerdan la importancia absoluta de respetar ese poder al organizar los detalles de nuestra vida diaria. Un buen diseño feng shui utiliza elementos naturales y hace eco de los modelos de la naturaleza -la curva de los paisajes, el flujo del viento, los movimientos del agua-, mientras pone en equilibrio las fuerzas universales que influyen en nuestro destino.
Hace unos tres mil años, los agricultores del sur de la China empezaron a percibir determinados hechos en sus vidas cotidianas.
Observaron que los cultivos que plantaban en el lado de barlovento (costado por donde viene el viento) de un monte se secaban o quedaban completamente destruidos por unas fuerzas naturales que les parecían despiadadas. Sacudidas por el viento y desprotegidas ante las lluvias torrenciales, las frágiles plantas de arroz y legumbres se marchitaban. Las que conseguían crecer eran muy débiles. En esos «años de barlovento», en los que las cosechas eran escasas, alimentar a la familia y, aún más, cosechar suficiente comida para intercambiar por otros bienes era una tarea difícil.

La pobreza, el hambre y la enfermedad que sobrevenían lentamente causaban muertes en todas partes, tanto entre los agricultores como entre quienes no eran agricultores. Mientras se iba demostrando que la prosperidad e incluso la esperanza de vida estaban directamente relacionadas con la elección de dónde y cómo plantar, el deseo de vivir en armonía con la naturaleza se reveló como un elemento muy trascendente.

Estos campesinos también observaron que las familias cuyas casas miraban al Norte recibían lo más fuerte de las feroces tormentas de arena que soplaban desde el desierto de Gobi. Cada vez que salían por las puertas que daban al Norte, la arena les golpeaba en la cara y se les metía en los ojos, y el polvo se introducía en sus casas, posándose sobre los utensilios de cocina y la ropa de cama. Entre tanto, las cabanas que miraban al Sur eran un pozo de buena fortuna para sus ocupantes; no sólo estaban protegidos de los duros efectos de las tormentas de arena sino que gozaban del beneficio añadido del calor y la luz del sol que entraba por sus puertas principales.

Este descubrimiento de los agricultores de que mirar al Sur les traía buena suerte, una vida más placentera y muchas otras bendiciones, poco a poco fue dotando a ese punto de la brújula de un rango especial. De hecho, como siempre observaron el feng shui al emplazar y construir los palacios imperiales, los chinos tienen un refrán que dice: «Mirar al Sur es convertirse en rey». Incluso hoy, el Sur está considerado como la dirección más favorable, la que gobierna la fama, la fortuna y la festividad: algunas de las bendiciones más buscadas de la vida.

Poco a poco, ésta, junto a docenas de otras pequeñas observaciones, fueron dando lugar, entre los chinos, a un conjunto de principios que gobiernan cada aspecto de la existencia y de la vida después de la muerte. La veneración de sus antepasados es una parte importante de la cultura china, y el feng shui fue -y en algunos casos todavía es- muy importante a la hora de encontrar los mejores lugares para enterrar a los familiares. En la China antigua, los expertos en feng shui, o geománticos, eran llamados para que ayudaran a dar sepultura a los muertos. Existe la creencia de que los antecesores sepultados adecuadamente y con cuidado ven con mejores ojos a sus parientes vivos, vigilándolos y concediéndoles sus bendiciones de prosperidad, honor, larga vida y sana descendencia.


Fuente: Kirsten Lagartree
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