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Educación

Judo y disciplina


Confianza, seguridad, equilibrio y fortaleza física son las principales cualidades que da la práctica de judo, un deporte en el que la inteligencia se emplea para aprovechar la fuerza mal aplicada por el adversario. Psicólogos y psiquiatras recomiendan esta disciplina a niños rebeldes o con problemas de relación, ya que ayuda a descargar la excesiva comoatividad, calma los nervios e impone todo un rito que es preciso respetar. Asimismo, al ser una actividad que se realiza descalzo sobre una superficie firme pero elástica, —el tatami—, mejora la postura de piernas y espalda. La mejor edad para iniciarse son los cinco años. Lo primero que se debe aprender es la filosofía del judo como arte marcial, el respeto hacia el profesor hacia sus compañeros, el saludo obligatorio antes de entrar y salir del tatami y antes de cada movimiento y la obligación de llevar el kimono o judogui, una prenda especial ajustada a las necesidades de este deporte. El color del cinturón determina el grado adquirido por el tiempo de práctica y la experiencia del judoka.


Como actividad de mantenimiento para adultos el judo tonifica todos los músculos y proporciona mucha fuerza. Tres horas semanales son suficientes para obtener una completa forma física. En primer lugar se realiza un calentamiento de 15 a 20 minutos comenzando con diversos tipos de carreras. A continuación, se acondicionan las articulaciones más propensas a lesionarse: muñecas, tobillos... Resulta fundamental el fortalecimiento de los músculos abdominales. Luego se practica la técnica de las caídas o ukemi para aprender a colocar el cuerpo. Una vez ejercitadas las caídas se practican las técnicas de judo en pie, donde se aprenden las llaves más elementales y las de sutemi o técnica de sacrificio, en las que quien proyecta al contrario contra el suelo debe caer también para lograr su objetivo. A partir de ahí se procede a la lucha en suelo: aprender a inmovilizar al contrario boca arriba y a salir de esas mismas inmovilizaciones. Por último se enseña a desequilibrar al compañero.


Fuente: El Pais - Victobia Ramírez
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