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El tratamiento de las afecciones renales

Las enfermedades renales se diviven en dos grandes grupos: las que provocan insuficiencia renal aguda (I.R.A.) y las que evolucionan hacia la insuficiencia renal crónica (I.R.C.)-La primera se caracteriza por el brusca deterioro de la función renal que lleva a una intoxicación aguda del organismo y que en muchos casos es necesario tratar con diálisis para lograr que el paciente elimine esas sustancias tóxicas. Algunas de las causas que pueden provocar una L.R. A. son: toxicidad por medicamentos, analgésicos y antibióticos; infecciones urinarias; reacciones inflamatorias y alérgicas; posoperatorios. Cabe señalar que se trata de una lesión reversible; esto significa que los ríñones del enfermo recuperarán su función después de un tratamiento con diálisis que oscila entre los 10 y 30 días de duración. La eficacia del mismo permite que los pacientes sobrevivan a esta situación crítica.

En definitiva, se preserva la vida de las personas hasta que se recuperen la función de los propios órganos. El otro grupo corresponde a quienes padecer de insuficiencia renal crónica, que puede definirse como la pérdida progresiva, paulatina e irreversible de la función renal por destrucción celular a un límite que resulta imcompatible con la vida. En esta situación final debe instalarse el tratamiento de por vida, pues —como se dijo— es una lesión irreversible, o hasta que se proceda al injerto renal.

Se debe reconocer que son muchas y diversas las afecciones que podrían evitarse o, al menos, retardar su desarrollo con un adecuado y precoz examen clínico. Por ello se recomienda efectuar una consulta periódica con el médico de cabecera, ya que un primer análisis de sangre y orina ayuda a detectar rápidamente la presencia de una enfermedad renal. Se advierte a los pacientes gotosos, hipertensos y diabéticos que respeten al máximo el tratamiento y la dieta indicada por el especialista tratante; a la población femenina, que no retrase la consulta ante episodios de inflamación urinaria y también a la población masculina de la segunda y tercera edad con trastornos miccionales.

Se recuerda el peligro de medicarse sin consultar al médico, pues un simple analgésico como la aspirina, puede generar lesiones que evolucionen hacia una I.R.C. Una vez que la patología crónica se instala, los pacientes deben ser sometidos a diálisis en forma regular y periódica, mediante 3 sesiones semanales que duran 3a5 horas cada una, promedio que oscila de acuerdo con los casos.


El principio básico de la diálisis es eliminar de la sangre sustencias tóxicas, como la urea, otras de peso molecular intermedio y el exceso de agua y sal que resultan perjudiciales para el organismo. Este procedimiento se lleva a cabo en forma extraorgánica mediante el uso de filtros especiales como única manera de ofrecer a los enfermos una mejor calidad de vida con alto porcentaje de rehabilitación, objetivo médico-social que es frecuentemente logrado.

Como el tratamiento involucra la extracción de la sangre para purificarla y luego devolverla al mismo, no está exento de algunos peligros de contaminación. En este punto haré especial hincapié, teniendo en cuenta los lamentables episodios de contagio que aumentaron el temor entre los pacientes que son tratados en centros privados y hospitalarios y en la
población en general. La gente debe tener la tranquilidad de que los centros especializados cuentan con el instrumental, los equipos humanos necesarios y respetan las medidas que la ley de diálisis tiene en vigencia.

Estas normas de seguridad consisten en el descarte de todo el material utilizado y el reprocesamiento y esterilización de los filtros de hemodiálisis después de cada tratamiento, con su cumplimiento se minimiza el riesgo de contagio. Por su parte, el personal médico y técnico que habitualmente se desempeña en estos centros tiene un alto nivel de conciencia en materia de seguridad, ya que la manipulación irresponsable de los elementos que involucra esta compleja técnica pone en riesgo la seguridad del paciente y su propia vida. Cabe señalar que existen en nuestro país muchos centros capacitados para recibir a estos enfermos, brindarles el tratamiento adecuado y ofrecerles, en forma viable y segura, una solución terapéutica que resguarde sus vidas, hasta la eventual realización de un injerto o hasta la recuperación de sus funciones orgánicas.

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